domingo, 29 de mayo de 2016

El niño como principio y final. - El arquetipo del niño




El «niño» es a la vez un ser del principio y del final. El ser inicial estaba antes del hombre; el ser final está después del hombre. Psicológicamente, esta afirmación significa que el «niño» simboliza la esencia preconsciente y postconsciente del hombre. Su esencia preconsciente es el estado inconsciente de la más temprana infancia; la esencia postconsciente es una anticipación por analogía de lo que hay después de la muerte. En esta idea se manifiesta la esencia omniabarcante de la totalidad del alma. 
La totalidad no se halla nunca circunscrita a la conciencia, sino que abarca la indeterminada e indeterminable extensión del inconsciente. Así pues, empíricamente, la totalidad es de una extensión imprevisible, más antigua y más joven que la conciencia, a la que abarca en el tiempo y el espacio. Esto no es ninguna especulación, sino una experiencia inmediata del alma.     
 Los procesos inconscientes no sólo acompañan, sino que a menudo guían, promueven o suspenden el proceso consciente. El niño tenía vida anímica antes de tener conciencia. El propio adulto todavía dice y hace cosas cuyo significado sólo más tarde entenderá -si puede. Y aun así, parece que las diga y haga a sabiendas. 
Nuestros sueños continuamente dicen cosas que están más allá de nuestra mentalidad consciente (por eso pueden ser tan útiles en la terapia de las neurosis). 
Nos llegan intuiciones y percepciones de fuentes desconocidas. Se nos presentan miedos, humores, intenciones y esperanzas cuyas causas no son claras. Estas experiencias concretas forman los pilares de los sentimientos, que nunca conocemos bastante, y dan lugar a la dolorosa suposición de que podemos darnos sorpresas a nosotros mismos.
El hombre primitivo no es ningún enigma para sí mismo. La cuestión acerca del hombre es siempre la última pregunta que el hombre plantea. El hombre primitivo tiene tanto contenido anímico fuera de la conciencia, que la experiencia de algo psíquico exterior a él le resulta mucho más familiar que a nosotros.
 La conciencia cercada por poderes psíquicos que la sostienen y amparan o que la engañan y amenazan es una experiencia primordial de la humanidad.     
 Esta experiencia se ha proyectado en el arquetipo del niño, que expresa la totalidad del hombre. Es lo abandonado y expuesto a la intemperie, y a la vez lo divinamente poderoso; el comienzo nimio y dudoso y el final triunfante.
 El «niño eterno» en el hombre es una experiencia indescriptible, una incongruencia, una desventaja y una prerrogativa  divina; algo imponderable que manifiesta la última palabra y no-palabra de una persona.

Carl Gustav Jung.   
 -- Este parrafo es parte de un artículo mucho más amplio, el cual aparece en el tomo 9 de las Obras Completas "Los arquetipos y lo inconsciente colectivo". Aparecen aquí las principales características que encuentran su matriz en el arquetipo del niño. Debemos cuidarnos de confundir este arquetipo con nuestra infancia real;  este preexiste a la experiencia personal y abarca mucho más que lo que sentimos o dejamos de sentir en nuestra infancia.--

Imagen: "Al amanecer"  (pintura)  Joseo Gracia Millan.  

martes, 10 de mayo de 2016

Reconocer la violencia diaria, admitir nuestro sufrimiento.-



(segunda entrega. Final)

  Cuando el odio o el miedo estén presentes en nosotros, debemos ser conscientes de ellos. Debemos sonreír y llamarlos por su nombre...  Podemos respirar acompasadamente para ayudar a calmar nuestro sentimiento. Inspirando soy consciente de que el miedo esta presente en mi; expirando calmo mi sentimiento de miedo.
  Cuando no aceptamos nuestros sentimientos, la violencia que ejercemos contra nosotros mismos crece en nuestro interior.  Nos puede empujar al enfado, a decir cosos destructivas y a herir a los que nos rodean, especialmente a aquellos que no pueden defenderse por si mismos, nuestros hijos.  
  Como padres y miembros de una comunidad, debemos aprender a tratar a nuestro odio sin frustrar a nuestros hijos.  Muchas familias se han roto por conversaciones violentas, surgidas a partir de la acumulacion de la violencia heredada de los padres, los amigos y la sociedad.
  Los niños acumulan la violencia emocional en sus cuerpos y en sus mentes.  Si no saben como transformarla pueden expresarla hiriendo a los demás.  Y si no la reconocen, pueden reprimirla y construir una bomba en su interior.  Pueden incluso llegar a dirigir la violencia que sienten hacia ellos mismos de manera autodestructiva.  Muchos niños sienten que no tienen manera de escapar de su dolor y, por ese motivo, toman drogas, dejan los estudios, practican sexo de manera peligrosa o se suicidan.  O se autolesionan para castigar a los que creen que les han hecho sufrir. 
  Es importante reconocer el sufrimiento de nuestros hijos para actuar con compasión y poder ayudarles a reconocer sus sentimientos de odio, aislamiento y miedo. Podemos ayudarles a ser conscientes.  (...)
  Somos la continuación de nuestros antepasados. Contenemos todas las cualidades y acciones bonitas de nuestros antepasados y también todas sus cualidades dolorosas.   Sabiendo esto, podemos poner lo mejor de nosotros mismos para continuar lo bueno y bello de nuestros padres, y practicar para transformar la violencia y el dolor que hemos heredado a través de muchas generaciones.  Sabemos que practicamos la paz no solo para nosotros mismos, sino para el beneficio de todos nuestros antepasados y descendientes.  

de:  "Construir la Paz" 
Thich Nhat Hanh  -  escritor, poeta, maestro y monje budista, nominado al Nobel de la Paz.

Imagen: "Tomorrow forever"  -  Margaret Keane

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martes, 3 de mayo de 2016

Reconocer la violencia diaria, admitir nuestro sufrimiento.

(Primer entrega)


  Una actitud abierta, la voluntad de reconocer y aceptar la diversidad de la experiencia humana y los valores espirituales de otras tradiciones y culturas es esencial en la practica de la no-violencia.   
   Creamos la paz verdadera cuando incluimos a los demás.   Aunque a veces es difícil practicar la inclusión y la separación de nuestras opiniones.  La exclusión, la convicción de nuestros puntos de vista, es una costumbre muy común que surge del miedo y la incomprensión hacia los demás.    Para transformar nuestra costumbre de excluir a los demás, debemos practicar y desarrollar la comprension y la compasión en todos los segmentos de nuestras vidas.  
   En algunos paises, la gente es educada con fuerza con fuerza o adoctrinada violentamente contra su voluntad.  (...)  En estas sociedades no existe libertad de pensamiento, expresion o accion.  Esta supresion es un tipo de violencia psicologica. (...)   
   Degraciadamente, en muchas familias ocurre algo similar;  por ej. en algunas culturas los padres dicen a sus hijos: " los hombres no lloran".  Se les enseña a suprimir sus sentimientos, otra sutil forma de violencia.    Como seres humanos sufrimos y debemos poder demostrar nuestros sentimientos, y cuando lo necesitemos, decir que tenemos dolor.  Debemos permitirnos llorar, por lo contrario enfermaremos por la supresion de nuestros sentimientos. 
   Cuando hacemos que nuestros sentimientos retrocedan e ignoramos el dolor, cometemos violencia contra nosotros mismos.  La practica de la no-violencia debe empezar aqui, debe estar presente y reconocer nuestro propio dolor y desespero .
No debemos declarar la guerra a nuestros sentimientos o rechazarlos, simplemente debemos reconocerlos, abrazarlos y transformarlos.   

de "Construir la Paz"
Thic Nhat Hanh  -   escritor, poeta, maestro y monje budista, nominado al Nobel de la Paz.   




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martes, 19 de abril de 2016

Cuento terapéutico como favorecedor de la Resiliencia



Se denomina Cuento terapéutico al cuento escrito desde la situación más traumática vivida y que concluye con final positivo es decir el conflicto presentado en el mismo tiene un final resolutivo.

La resiliencia es la capacidad de no sólo enfrentar las situaciones dolorosas sino salir fortalecidos de ellas.

Por qué la escritura del cuento terapéutico es favorecedor de la resiliencia?

Entre los resortes de la resiliencia podemos destacar la autonomía, la creatividad, el humor, los vínculos con los otros.

Al escribir el cuento terapéutico, las personas recuperan su autonomía obturada por la situación traumática vivida.

El cuento terapéutico es una creación de su autor  y es desde este aspecto que el resorte de la creatividad se pone en juego.

La escritura de un cuento terapéutico no sólo permite además encontrar nuevos proyectos de vida sino que  colabora en  el re-encuentro con uno mismo y  con los otros (los vínculos).

Escribir un cuento terapéutico, es pasar del caos (situación traumática) a la creación reparadora (final positivo), de la pesadilla a su elaboración, de ahí su vinculación con la resiliencia.


Dra Mónica Bruder
Psicóloga
Miembro del equipo de Campo Vincular Salud
Especialista en escritura y cuento terapeútico
y problemas de aprendizajes




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miércoles, 13 de abril de 2016

EUTONÍA: UN CAMINO DE CONCIENCIA Y ARMONIZACION CORPORAL


La Eutonía es una disciplina que tiene como finalidad promover no sólo el auto-conocimiento, sino también la auto-observación y la conciencia corporal del individuo, a fin de mejorar su calidad de vida.
Creada por Gerda Alexander, designa el tono justo o, más bien, el tono armonioso. La Eutonía propone que la persona descanse  de sus preocupaciones cotidianas para poder "auto-observarse conscientemente", dirigiendo la atención hacia su cuerpo y lo que en él está sucediendo; de igual modo en la piel, en los huesos, en los apoyos, en los espacios internos que lo conforman y en su relación con el entorno.
Este estado de atención sin tensión lleva a una regulación de los tonos neuromuscular, neurovegetativo y psicoafectivo, permitiendo trasladar la experiencia observada a la vida cotidiana. Facilita, además,  la recuperación de la armonía y el bienestar psicofísico que tornan a la persona saludable, vital e integra.
En el área de la salud física, actualmente la Eutonía se practica en relación a distintas especialidades tales como la prevención y  la recuperación de problemáticas traumatológicas y neurológicas, la fonoaudiología y la preparación para el parto; se aplica, a su vez, en pacientes  oncológicos y en enfermedades crónicas.  No posee contraindicaciones y es complementaria respecto a cualquier otra terapéutica.
En el ámbito de la salud mental, con esta terapia corporal se han obtenido resultados  exitosos en el tratamiento de ciertas patologías en las cuales el cuerpo es objeto de auto-agresión y de maltrato, y donde el malestar y la angustia del paciente se manifiestan a través  del rechazo y la no aceptación de su corporalidad.
La Eutonía no sólo es una disciplina para ser aplicada en casos patológicos o en enfermedades,  sino también lo es en aquellas  personas que no padecen patología alguna - inclusive los niños y  los ancianos - y para quienes deseen  incrementar su consciencia corporal y emotiva, tanto como su bienestar personal.
Según palabras de Gerda Alexander, la Eutonía nos permite entender que  “ES PRECISO APRENDER CADA DIA UN POCO MÁS QUE SOMOS ESE  CUERPO EN EL CUAL PODEMOS APOYARNOS”.

Lic. Gisela Comabella
Miembro del equipo de Campo Vincular Salud
Kinesióloga – Eutonía
Pacientes oncológicos  y patologías crónicas






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domingo, 3 de abril de 2016

¿Qué es el cuento terapéutico?


Escritura y Cuento terapéutico

¿Por qué la escritura terapéutica mejora el bienestar psicológico y la sintomatología física de las personas?

La escritura de las situaciones más dolorosas nos permite conectarnos con lo más profundo de nosotros mismos y por lo tanto ello  nos lleva a una mayor organización de nuestras vidas.

¿Qué es el cuento terapéutico?

Dentro de los dispositivos enmarcados en la denominada escritura terapéutica una intervención científica posible es el denominado Cuento terapéutico.

El Cuento terapéutico es el cuento que parte de la situación más dolorosa vivida y que concluye con final positivo, es decir que el conflicto presentado en el mismo tiene un final resolutivo.

Al escribir el cuento terapéutico los sujetos no sólo aumentan su bienestar psicológico y su bienestar físico sino su afectividad positiva obturada por la situación dolorosa vivida

Además se mejora el sistema inmunológico sobretodo en situaciones adversas de enfermedades orgánicas.

El cuento terapéutico es metáfora, es síntesis, puede ser homologado al sueño, es decir es el pasaje de la pesadilla (situación traumática) a su resolución (el sueño).

Entre sus características se destaca el valor del anonimato a la manera de un diario íntimo.

Instar a una persona a escribir su cuento terapéutico es impulsarla a encontrar la libertad que estaba silenciada por la situación dolorosa y encontrar entonces nuevos proyectos de vida.

La escritura de cuentos terapéuticos colabora ante algunas de las siguientes situaciones traumáticas: pérdidas de seres queridos, divorcios controvertidos, abusos sexuales, enfermedades, entre otras.

Dra Mónica Bruder
Psicóloga
Miembro del equipo de Campo Vincular Salud
Especialista en escritura y cuento terapeútico
y problemas de aprendizajes



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jueves, 31 de marzo de 2016

Elaborar el duelo de la herida materna


Rupturas del linaje materno (Cuarta y última entrega)

En vez de sentirte culpable por no ser capaz de sanar a tu madre ni a los otros miembros de tu familia, date el permiso de ser inocente. Si lo haces, recuperas tu construcción personal y el poder que te quitó la herida materna. Y en consecuencia, devuelves a tus familiares el poder de seguir su propio camino. Se trata de un gran cambio energético que se da al apropiarnos de nuestro valor y se ha demostrado que podemos conservar nuestro poder a pesar de los llamamientos a entregarlo a los demás.

El precio de transformarnos en auténticas nunca es tan alto como el precio de permanecer en un “yo” falso.

Es posible que nuestras madres (y nuestras familias) nos den la espalda cuando nos convirtamos en más auténticas. Podemos sentir hostilidad, rechazo, rabia, y una denigración total. Puede ser que todo el sistema familiar sienta el terremoto. Y puede resultar asombrosa la rapidez con la que nos pueden rechazar o abandonar cuando dejamos de sobre-funcionar y expresamos nuestro auténtico ser.

En su artículo “Mindfulness and theMother Wound”, Phillip Moffitt describe las cuatro funciones de una madre: Nutrir, Proteger, Empoderar e Iniciar. Según Moffit, el rol de la madre como iniciadora “es el aspecto más desinteresado de los cuatro, porque alienta una separación que la dejará sola”. Es una función muy profunda, también para aquellas madres que hayan sido apoyadas y honradas, y casi imposible de desempeñar para las madres que han sufrido un gran dolor y que no han llegado a sanar suficientemente sus propias heridas.

El patriarcado limita severamente la capacidad de la madre de iniciar a su hija en su propia construcción personal, porque en el patriarcado, la mujer ha sido privada de su propia construcción. El patriarcado conduce al autosabotaje de la hija, a la misoginia del hijo, y a la falta de respeto del lugar del que procedemos, la misma tierra.

Es precisamente esta función de la madre como la “proveedora de la iniciación” lo que lanza a la hija a vivir su propia vida, pero este rol es solo posible en la medida que la madre haya experimentado o vivido su propia iniciación. Pero los procesos sanos de separación entre madres e hijas están muy boicoteados en la cultura patriarcal.

El problema es que muchas mujeres se pasan la vida entera esperando que su madre las empuje a vivir sus propias vidas, cuando sus madres son simplemente incapaces de hacerlo.

Es muy habitual ver cómo se pospone el duelo de la herida materna en mujeres que constantemente regresan al pozo negro de sus madres, buscando un permiso y un amor que ellas simplemente no tienen la capacidad de dar. En vez de completar este duelo, muchas mujeres tienden a culparse, y esto las bloquea. Tenemos que lamentar que nuestras madres no puedan ofrecernos una iniciación que ellas nunca recibieron y embarcarnos conscientemente en nuestra propia iniciación.

La ruptura es en realidad una señal del impulso evolutivo de separar los hilos patriarcales de nuestro linaje materno, de romper la atadura inconsciente a nuestras madres que ha potenciado el patriarcado y ser iniciadas en nuestras propias vidas.

Mi trabajo de ayuda a las mujeres a sanar su herida materna consiste en acompañarlas a salir de este ciclo de auto-culpabilidad y a hacer el duelo necesario para que puedan reivindicar su poder y potencial. Una parte de este proceso es aceptar este profundo dolor existencial, para poder iniciarnos en la libertad y la creatividad de nuestras propias vidas.

 Y al final, este dolor da paso a una compasión genuina y a la gratitud hacia nuestras madres y a las madres de nuestras madres.

Es importante ver que, al rechazar las creencias patriarcales que dicen que para ser aceptadas deberíamos permanecer pequeñas, no estamos rechazando a nuestras madres. Lo que en realidad estamos haciendo es reivindicar nuestra fuerza vital, libres de patrones impersonales y limitantes que han mantenido a las mujeres secuestradas durante siglos.

Crear un espacio seguro para el anhelo de la madre

Aunque seamos mujeres adultas, añoramos a nuestra madre. Puede ser desgarrador sentir este anhelo y saber que nuestra propia madre no puede satisfacerlo, aunque hizo lo que pudo. Es importante enfrentarse a este hecho y llorarlo. Tu anhelo es sagrado y debe ser honrado. Dejar un espacio para el duelo es una parte importante de ser una buena madre para ti misma. Si no hacemos un duelo sincero de nuestra necesidad insatisfecha de cuidado maternal, inconscientemente interferirá en nuestras relaciones, causando dolor y conflicto.

El proceso de sanar la herida de la madre implica hallar tu propia iniciación al poder y propósito de tu vida.

No se trata de un trabajo de superación personal cualquiera. Sanar la herida de la madre es esencial y fundamental; es un trabajo en profundidad que te transforma interiormente y te libera, como mujer, de cadenas centenarias heredadas de tu linaje materno. Tenemos que desintoxicarnos de los hilos patriarcales en nuestro linaje materno para avanzar en nuestro empoderamiento.

Sobre el rol de “la madre como iniciadora”, Moffit dice: “Este poder iniciático se asocia al de la chamana, la diosa, la maga y la mujer medicinal.” A medida que cada vez más mujeres sanamos nuestra herida materna y damos un paso firme y consciente hacia nuestro poder, encontramos por fin la iniciación que estábamos buscando. Así nos volvemos capaces de iniciar, no sólo a nuestras hijas, sino, también a nuestra cultura, como un todo que está experimentando una gran transformación. Estamos siendo llamadas a encontrar en lo más profundo de nosotras aquello que no se nos dio. Al reclamar nuestra propia iniciación mediante la sanación de la herida materna, juntas, al unísono, encarnamos cada vez más a la diosa que está dando a luz a un nuevo mundo.

©2014 Bethany Webster. La Ruptura del Linaje Materno y el Precio de Volverse Auténtica

Post: Paula Perticone
Miembro del equipo de Campo Vincular Salud
Psicología - Psicoterapia Adultos 
Orientación Junguiana




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